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12 de diciembre de 2007

REC, de Jaume Balagueró

Bueno, amiguitos, pues aquí estamos de nuevo, fieles a nuestra premisa de actualizar la página muuuuuy de tarde en tarde, al objeto de convertir este tu blog en una especie de delicatessen cibernética solamente apta para fieles muy fieles (de momento, sólo un servidor, pero todo se andará) inclinados ante la extraordinaria sapiencia del autor. En fin, esto es lo que hay, chavales, no es que no me quiera prostituir, es que creo que no encontraría clientela, que uno está ya muy cascado. Vamos al lío, que toca hablar de REC, la penúltima sensación del terror patrio, un género que, con altibajos evidentes, parece que levanta el vuelo, tras muchos años de travesía por el desierto. Vamos, que parece que el personal se ha hartado un poco de comedietas costumbristas, rollazos existencialistas, peñazos sobre la posguerra y pajas mentales de adictos al pesebre de las subvenciones. La peña quiere divertirse (anda, casi como la canción de Cindy Lauper), y pasar miedo en el cine es una de las mejores maneras de echar un buen mal rato que se me ocurren. Se producen pelis de terror dignas y originales, y otras que, si serlo, están al nivel de los bodriazos que periódicamente nos encasquetan los listillos de los yanquis, con su terror palomitero para adolescentes. La verdad, hay bastante pajilla (y no lo digo por las pelis de Torrente, jejeje, chiste), pero de tanto en tanto sobresale un título que mola, qué cojones. "El Orfanato", "Los Otros", "El Espinazo del Diablo", "El Laberinto del Fauno", y algún otro que me dejo por ahí, que mji memoria ya no está para muchas virguerías. Y ahora nos llega "REC", que se está haciendo con una importante cuota de pantalla a base de una inteligente campaña de publicidad. Y por ahí empieza el fusileo inteligente (no nos asustemos de la palabra, Tarantino ha basado su carrera en eso y es el rey del mambo). Uno, que podría decir que peina canas si tuviera canas que peinar, recuerda la campaña de la peli "Phantasma", allá por el 1979, que decía que a la peña le daban infartos, que había ambulancias en las entradas de los cines, campaña a su vez copiada de las magistrales promociones del genial William Castle, que llegó a contratar seguros de vida para los espectadores y hacía que un equipo médico montara guardia en el vestíbulo. También inventó todo tipo de "gadgets" para hacer pasar más miedo al personal en el cine. En fin, que me voy por los cerros de Úbeda, que el truco de mostrar al personal acojonándose en el cine está más visto que el pandero de Tracy Lords, pero está dando un resultado importante. Y voy al grano, porque si estoy soltando todo este rollo y todavía no he comenzado a comentar la película, me dan las uvas desvariando. Punto primero y, entre comillas "negatifo": Nada nuevo bajo el sol. Todo está inventado y visto en otros flims: Falso documental (se me ocurren, a bote pronto, "La Bruja de Blair"y "Holocausto Caníbal", toma ya), punto de vista del cámara rodando, ambiente claustrofóbico con edificio precintado y todo, infección que produce zombis (como en "28 días"), final malrróllico que se ve venir, pijilla guapita que deriva en histérica gritona con expresiones más barriobajeras que ni el Vaquilla pillándose un huevo con la cremallera del pantalón, ausencia de música (acentuando la sensación de documental), comunidad con menos armonía entre ellos que un Gran Hermano con palestinos, nazis, judíos y negros (ahí no puedo menos que mencionar la estupenda "La Comunidad", del amigo Álex de la Iglesia) y trucos efectistas para provocar el susto del sufrido espectador pagano. Punto segundo, y "positifo": pues que la cosa está confeccionada con mucha gracia, el tema del falso documental se hace creíble y las actuaciones del personal están muy bien, aunque igual con algún estereotipo se les ha ido la mano (ese mosesuar solterón argentino...), se busca (y se consigue) un crescendo de terror ágil y vertiginoso (chavales, me estoy sobrando) y, la prueba refinitiva, aunque un servidor está curtidito en cine de terror y, más concretamente, de zombies, pues dió un par de botes en la cama (no, no había camas en el cine, y no doy más pistas, que luego acabo de vecino de Julián Muñoz) y disfrutó de algunos momentos de fantabuloso mal rollo. En definitiva, buena peli del amigo Balagueró, que está evolucionando muy bien (extraordinariamente bien, si recordamos que fue el director de la película sobre la gira de los primeros concursantes de Operación Triunfo, que hay que tener cojones), tras la irregular "Darkness" y la muy interesante "Frágiles". Creo, y no quiero ser pedante con esta afirmación, que los que no tengais demasiado bagaje en pelis de terror, pues lo podéis llegar a pasar francamente mal, aunque hoy día el verdadero terror comienza cuando uno se aproxima a la taquilla, y continúa cuando se sienta justamente delante o detrás de 20 tarados maquineros con móviles, palomitas y amplio despliegue sónico-lumínico. Pues nada, chavales, a disfrutarla, que la peli está muy bien, y el hombre tiene una hipoteca importante que pagar. Que ustedes los pasen mal.

Bueno, éste también dió bastante miedo en su época, jejeje.

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