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28 de abril de 2007

Masters of Horror



Bajo este pretencioso nombre se esconde una serie norteamericana en la que conocidos directores del cine de terror dirigen capítulos de más o menos una hora de duración. Como todas las series de este tipo, la cosa queda bastante irregular, pero uno, como buen fan del cine de miedo y jiñe, no puede sustraerse a la visión de la serie. Hasta el momento he podido ver cuatro. Hombre, no están mal, y más teniendo en cuenta el panorama del terror actual, solamente orientado al susto fácil para adolescentes con menos luces que el salpicadero de un Panda. Ahora mismo la creatividad en cuestión de cine de terror ha cruzado el charco y está en manos de orientales. La verdad es que, aunque un servidor no pilla el argumento de la mitad de las películas, hay algunas que me han hecho retomar las viejas sensaciones de acojone que recuerdo de pelis como "El resplandor", la primera "Viernes 13" (la que, junto "Halloween" desató el fenómeno de psicópata caza-niñatos-tontorrores). Resultado: los americanos adaptan sin problemas las más conocidas películas de terror asiáticas. En fin, a la espera de algo sorprente, podemos visionar sin problemas los capítulos de "Masters of Horror", que aunque no nos van a hacer salir en pelotas al balcón a tirar cohetes, pues tienen sus momentos. Como os decía, hasta el momento he visto cuatro. Sus los comento brevemente:

  • El baile de los muertos: Dirigida por el amigo Tobe Hooper ("La Matanza de Texas", "Poltergeist", está basada en un relato corto de Richard Matheson, con guión adaptado por su hijo (el de Matheson, no el de Hooper). Hombre, flojita, flojita. A partir de una buena idea, un mundo postapocalíptico y muertos que se mueven espasmódicamente a causa de los efectos de sustancias químicas lanzadas sobre la población, se repite cliché tras cliché, niñatos pretendidamente malosos haciendo el cimbel, bonita historia de amor entre chico-malo y chica-ingenua, súbita reconversión de chico-malo en héroe-de-su-amada, etc. A destacar la presencia de Robert Englund. El final, bastante previsible, para qué nos vamos a engañar.
  • Trayecto al infierno: En esta ocasión el director es Larry Cohen ("Estoy vivo", "La serpiente voladora". Se podría titular también "Ensalada de psychos", creo que el título le pega más. Interesante capítulo en el que dos psicópatas cruzan sus caminos dejando una bonita estela de sangre. No os cuento más que os la destripo. Buena sorpresa final. Recomendable.
  • El cuento de Haeckel: Dirigida por el no demasiado prolífico John McNaughton ("Henry, retrato de un asesino"), ha supuesto para un servidor una agradable sorpresa. Un divertimento a base de higadillos, merendolas zombis, humor gore, muertos rijosos, todo adobado con un cachondeo fresco (aunque, quizás, debido a la temática del capítulo, "fresco" no sea el adjetivo más indicado, jeje). Lo mejor, la estampa de la protagonista fornicando con un zombi en el cementerio mientras un hatajo de muertos vivientes cachondones le meten mano (a la chica, no al zombi). Muy divertida, sí señor.
  • Tras las paredes: Aquí toma los bártulos de la dirección el director Stuart Gordon ("Re-animator", "El dentista") en una adaptación de un relato de Lovecraft, con todas las dificultades añadidas que tiene intentar plasmar el complejo mundo del loco de Providence. Junto con "El baile de los muertos", de lo más flojito que he visto. Por cierto, la supuestamente acojonante rata con cara humana da más risa que otra cosa. Algún toquecito gore y guiños al universo lovecraftiano (esa camiseta de la Universidad de Miskatonic). Se deja ver, amiguetes, se deja ver.
En fin, conforme vaya viendo más capítulos os iré dando la brasa con mis atinados y magistrales comentarios. Hala, buen fin de semana. Sed buenos, haced el bien y lavaros bien los dientes por los lados y de arriba hacia abajo, que es la forma correcta. Un saludo a todos.

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