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5 de diciembre de 2006

"Vida privada", de Josep Maria de Sagarra


Como dijo el gracioso de turno, hénos aquí de Pravia, nuevamente en el candelero, en el ojo del huracán cibernético, esta vez para comentar brevemente un libraco que ya hace un mesecito largo que terminé, pero que constituyó un pequeño descubrimiento para éste que escribe. Dentro de la cuota de libros en catalán que un servidor de autoimpone para perfeccionarse en la lengua de Pompeu i Fabra, Montilla y Ronaldinho, escogí al azar éste "Vida privada", de Josep Maria de Sagarra (perdón por la publicidad de la librería), escritor catalán (1894-1961) que nació y murió en Barcelona (de puta chiripa, porque mira que el hombre meneó el bullarengue a lo largo de su vida por el mundo mundial). Bueno, al grano. El libraco de marras se nos descubre como un ácido y cruel (pero verídico) retrato de la sociedad catalana durante el período de la dictadura de Primo de Rivera (dejo enlace para vuestra particular ilustración, de nada) y los primeros tiempos de la Segunda República. Sagarra nos descubre un deprimente mundo de aristócratas venidos a menos que aún conservan trasnochadas pretensiones de grandeza, arribistas sin escrúpulos, burgueses podridos de dinero presos de inconfesables vicios y perversiones sexuales, putas y entretenidas de diverso pelaje, buscavidas que husmean en la basura social del momento, todos moviéndose entre palacetes y casas de citas, entre deslumbrantes fiestas y oscuros tugurios del Barrio Chino, entre el oropel y los desperdicios, unos prosperando, otros decayendo sin remedio en una sociedad política y socialmente convulsa (¡toma ya, con un par!). El hilo conductor del libro lo forma la familia Lloberola, antaño rica y poderosa, y hogaño arruinada y hecha unos zorros. Han tenido que vender hasta los tapices de las paredes e instalarse en un piso de Barcelona, donde intentan negar obstinadamente el hecho de su propia ruina y llevar una vida de acuerdo con sus antiguos medios, aferrándose patéticamente a sus aires de grandeza pero sin un triste maravedí que llevarse a la boca. Sórdido mundo de letras de cambio vencidas, chantajes sexuales, denigrantes maniobras para conseguir un duro que permita mantener cierta apariencia de prosperidad, retratado con maestría por el amigo Sagarra. Particularmente interesante me ha resultado la triste ironía con la que retrata el cambio de chaqueta de la alta sociedad barcelonesa tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera y el advenimiento de la República, evidente paso previo al no menos vertiginoso cambio de chaqueta que se produce tras la caída de la República tras la Guerra Civil y el advenimiento de la dictadura de Franco, al que siguió un cambio de chaqueta más pausado y sutil cuyo último fin es no perder el negocio ni el palco con derecho a fulana en el Liceo. En definitiva, una afilada y atinada descripción de la hipócrita y corrompida alta sociedad catalana de principios de siglo. Os lo recomiendo encarecidamente, para que luego digáis que el tío Andrés no se preocupa por vuestro lustre intelectual. Pues eso, al ataquerlll, que no muerde. ¡Hasta pronto, amiguitos, no olvidéis realizar vuestras abluciones y rezar vuestras oraciones antes de acostaros!.


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