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18 de septiembre de 2006

A la deriva - Open Water 2


Pues no sé si alguien estará leyendo este blog, pero si es así al final va a sacar la conclusión de que es una especie de "diario del puto quisquilloso con el cine", siempre poniendo a caldo todo lo que ve, pero es lo que hay, chavales, para encontrar una gema en el panorama actual del cine te tienes que tragar doscientos mil bodriazos. Prometo que el próximo comentario será sobre una buena peli, o por lo menos una peli que me haya gustado. Procedemos ahora a darle caña a ésta extraña secuela de "Open Water", una peli que tuvo cierto renombre hace un par de años y que nos contaba la historia de dos buceadores olvidados por el barco en alta mar, peli hecha con cuatro duros y que se comió algo, no gran cosa, pero algo. Pues "A la deriva" solamente tiene en común con aquella el hecho de que hay gente que se queda colgada en medio del mar, y punto pelota, porque "Open Water" era americana y ésta es alemana, tócate la chona, María Encarnación. Advierto al hipotético lector de que a partir de ahora puede caer alguno de mis legendarios chistes horribles y de mis no menos legendarios juegos de palabras, avisados quedais. Pues bueno, tras leer un buen montón de malas críticas en Internet y visionar la citada cinta en versión guarri-screener (con lo que me perdí las escenas finales de la peli, que en mi viejo televisor se convirtieron en casi un cuarto de hora de manchas negras y algún relámpago oscilando por la pantalla) tampoco encuentro que el flim sea como para tirarlo al agua (ahjhhaajajajaja, que me parto) y aunque la dirección naufraga en ocasiones (no sigas, no sigas por ahí) , en el fondo (¿lo pillais?, en el fondo, en el fondo, jajajaja) tiene varias virtudes que no nos dejarán fríos (no como a los protagonistas con sus ataques de hipotermia, jajaja, vale, ya paro, ya paro). En resumen, una serire de gilipollas a los cuales odias a los 4 segundos de que comience la película (y mira que en el tema de protagonistas gilipollas los norteamericanos son los maestros, pero aquí los alemanes se demuestran como alumnos aventajados) se embarcan en una especie de crucero que, como muy acertadamente he leído por ahí, parece una especie de anuncio de Cinzano o de aquellos antiguos de Fortuna, cuando todavía se podría hacer publicidad del tabaqueishon. Total, que como buenos gilipollas, acaban todos en el agua sin haber lanzado primero la escalerilla del barco para volver a subir. Siguiendo como buenos gilipollas, en lugar de hacer lo que la inmensa mayoría de espectadores hubiera hecho (que es lo que acaban haciendo al final, pero cuando ya casi se ha muerto hasta el acomodador) se dedican a hacerse la puñeta unos a otros, sufrir ridículos ataques de histeria y mantener alguna que otra sonrojante conversación sobre "Quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos", con afirmaciones tan profundas como: "Yo creo que hay algo más grande por encima de nosotros, porque si no crees eso, entonces estás jodido". ¡¡Ese guionista bueno, con un par!!. En fin, que a las dos horas de estar en el agua ya la ha espichado media comunidad de tontolabas. Uno que baja a inspeccionar y se pega una buena toña con la hélice (por cierto, el hombre sale como una especie de zombi y a los dos minutos le está dando la del pulpo al gilipollas mayor para, a continuación, volver a quedar semiinconsciente, menuda mala ostia se gasta el comatoso), a la "gilipollas-pero-buenorra-con-dos-buenas-perolas" le da un siroco y baja a ver a Neptuno, otro, en el colmo de la tontería, intenta agujerear el casco del barco y acaba clavándose el cuchillo en el pecho, y otra se las pira, no se sabe si para salvarse, para buscar ayuda o para evitar que los soplagaitas que quedan se la acaben calzando también. Todo esto aderezado con los llantos de una preciosa niñita que se ha quedado en el barco. Al final, en una larguísima y surrealista escena en la que un tipo se sumerge en plena oscuridad, a pulmón y a tropecientos metros de profundidad buscando un cuchillo o qué se yo (yo perdí una vez un cuchillo a 15 metros de profundidad, bajaron 2 submarinistas con botellas a plena luz de día y no tuvieron cojones de encontrarlo, con eso ya te lo digo todo, Tomás), al final la mamá de la ninia consigue subir al barco y, a partir de ahí, si alguien se ha enterado del final que me lo explique, porque un servidor ya estaba medio roncando y medio cegado por tanta oscuridad y tanto relámpago.
Tampoco es que la peli sea una puta mierda, juro que las he visto muchísimo peores, tiene momentos de tensión y consigue generar bastante mal rollo en ocasiones, he leído que hay un avión, aunque un servidor no ha tenido cojones de verlo (pero yo me he ahorrado los 6 euros de la entrada, jajojajota), las escenas submarinas están bastante bien resueltas y resulta angustiosa en ocasiones, pero la subnormalidad de los protagonistas (aparte de su absoluta inoperancia actuando) la hacen absolutamente recomendable para una sesión doble en un sábado tarde, acompañando a "El luchador manco", que ésa si que es farlopa de la buena (tranquis, pronto caerá la crítica). Pues eso, una nueva e inútil crítica cinematográfica de buestro buen vecino y seguro servidor, don Andrés Moreno Galindo, hasta pronto, chavalada, a cuidarse, y un sonoro beso en vuestras jugosas nalgas.

P.D.: Ya sé que no tiene que ver nada con la peli de marras, pero es que si no subo, pero ¡Ya! una foto de la inconmensurable Cristina Ricci, es que me muero. ¡Escándalo, es un escándalo!

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