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3 de febrero de 2011

Se nos jubila Óscar Nebreda. ¡Hasta siempre, maestro!




Corría el mes de mayo de 1981. Un servidor, con 14 añitos, paseaba indolente por la calle, con esa despreocupación del que no sabe las perrerías que le tiene reservada la vida y las que se va a buscar él solito. Al pasar por un quiosco vi una revista, con una caricatura de mi por aquel entonces idolatrado Javier Gurruchaga. ataviado tal y como salía en la portada de su disco "Bon voyage". Más por curiosidad y pasión de fan, compré aquella revista. Se llamaba "El Jueves". A partir de ahí no falté nunca a mi cita semanal con ella. Es más, guardé con cariño todos los ejemplares hasta la fecha de hoy. Y sigo haciéndolo. 30 añitos, casi nada. Cajas y cajas de revistas, cuya mera existencia ha sacado de quicio a mi madre primero y después a mi señora. "El Jueves" en el retrete (lugar idóneo para su lectura, por otra parte). "El Jueves" en las cajas, "El Jueves" en la cocina, en el comedor... Uno ha cambiado, qué leches. Por el camino que lleva de aquel chico de 14 años al hombre de 44 que escribe estas líneas han caído ideales, convicciones, dogmas, lealtades... Solamente algunos principios básicos siguen ahí, tres o cuatro convicciones a las que me aferro como si me fuera la vida en ello, o mejor dicho, porque me va la vida en ello. Mi música, mis amigos... "El Jueves". Siempre ahí, en los momentos en los que he sido moderadamente feliz y en los momentos en los que me vida naufragaba. En los momentos más tristes, en épocas de traiciones, de daños infligidos o causados, siempre he encontrado un momento para escabullirme, aflojar la mosca en el quiosco y buscar un rincón a salvo para echarme unas risas con "El Jueves".
 Dicen que el humor salva vidas. Igual la afirmación es un poco exagerada, pero a mí me ha servido para sobrellevar algunas (muchas) penurias. Y ahora se me jubila Óscar Nebreda. El día de los Santos Inocentes del año 2010 "colgó" un vídeo en el que se despedía. Quise creer que era una broma, pero la semana siguiente tuve la confirmación de su adiós. Bien es cierto que mucho menos penoso que la brutal despedida de otros ídolos míos, como "El Perich" o "Ivá", de cuya muerte me enteré leyendo el diario en el Metro, ahogando las lágrimas y disimulando escondido tras las páginas. Pero Óscar ya no dibuja en "El Jueves". Ya estaba ahí cuando comencé a comprar la revista. Medio escandalizado y avergonzado, medio jubiloso, leía con fruición su "Profesor Cojonciano", partiéndome de risa con sus certeras caricaturas del paisanaje español y extranjero. Con sus mujeres exuberantes, de morros viciosos y pechos enormes, con sus marujas de bata de boatiné, con sus españolitos agobiados (que casi siempre se llamaban Tobías) y con su humor de "bon vivant", de sátiro cachondo, de parroquiano de bar de putas y carajillos. Han sido muchos años (y los que ya arrastraba de "El Papus" y otras publicaciones) dibujando. Con su Profesor Cojonciano, que primero fue consultor sexual y posteriormente devino en "alter ego" del dibujante, riéndose de Dios y su Santísima Madre, con perdón, o sin perdón, qué leches. La verdad es que solamente se me ocurren tópicos, lugares comunes, amigos que se van y cosas que se mueren en el alma, y el nudo en la garganta al escribir estas líneas solamente se ve mitigado por la imagen de un Óscar Nebreda jubilado, pero vivo y disfrutando de las cosas que a él le gustan, del buen yantar y mejor libar, de las mujeres guapas, del buen cine... Tengo por ahí una foto con él. Me puse tan nervioso, que tuve que enviar a mi novia a que indagara sobre la posibilidad de posar juntos para la posteridad. Óscar accedió de buena gana, haciendo algún comentario sobre ponernos las manos en los cojones, o algo así, con su vozarrón carajillero. Igual algún día me lo encuentro por ahí, y reúno el suficiente valor como para decirle lo mucho que me he reído con sus "Tobías" y sus "Jessicas", para intentar explicarle lo mucho que puedes apreciar a alguien sin conocerlo. Sigue "El Jueves", y yo seguiré comprándolo. Porque Óscar, Ivá, y los que se cayeron por el camino, hicieron que una revista de humor fuera algo más. No sé explicarlo, pero algo más. Por todo eso, y por muchas cosas más que me guardo para mí... ¡Gracias, maestro Nebreda!



2 comentarios:

  1. Yo me crié en un librería que también vendía tebeos y revistas y, cacho cabrón ...¡casi me haces llorar!!!
    Anda que no he vendido "Papus" y "Jueves" ...-y escondido cuando los secuestraban, pues como nos enterábamos antes, al llegar los secretas a la librería la mayoría estaban ya en el almacenillo-
    Joer Hank, que recuerdos me has rescatado, ...y que buen texto te has cascao, cabrozano :-)

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  2. Muchas gracias, Inopio, veo que sabes bien lo que pasa por mi cabeza cuando hablo de Óscar Nebreda, de Ivá, el Perich, Gin y algún otro que se quedó por el camino. Me alegra mucho que te haya gustado, un abrazo.

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