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31 de octubre de 2009

Henos aquí de Pravia...

Bien, pues tras un breve paréntesis de, más o menos, un año y pico (y me temo que el pico es bastante extenso) aquí está de nuevo vuestro buen vecino y seguro servidor Hank66. Ha sido un año peculiar. Físicamente lo comencé bastante jodido, en Octubre de 2008 me operaron de nuevo, tras casi una más de una década de toquetearme la pierna derecha (quirúrgicamente, se entiende). 2008 acabó mal y 2009 no empezó mucho mejor. Solamente una buena noticia: por fin, tras más de 30 años escribiendo chorradas, alguien consideró que un texto mío tenía el suficiente interés como para publicarlo en un diario y, encima, aflojarme la bonita cantidad de 20 euracos (menos un 16 por ciento de IVA, todo hay que decirlo). El diario de marras se llamaba Soitu, no sé cómo diantres llegué a conocerlo, pero era algo nuevo, enteramente digital y totalmente alejado de los periódicos al uso. Le daban bastante cancha a las colaboraciones de los lectores, y si éstas llegaban a portada, pues como ya os he dicho, 20 euracos al canto. He ido publicando algunas cosillas (no demasiadas, teniendo en cuenta mi legendaria pereza) y he visto, no sin cierta sorpresa, que algunas de ellas subían a portada (con lo cual algunas botellitas de buen tintorro han caído a la salud de la persona que seleccionaba los artículos). Parecía que el año se iba arreglando, pero llegó el fatídico Octubre. Nueva operación, nuevo fiasco médico, me caen 43 tacazos del ala (que empiezan a pesar, qué cojones) y Soitu cierra. Se acabó ese cosquilleo que, tras currarme un artículo, me entraba por el cuerpo cuando le daba a la tecla "Enviar". Me decía: "éste es bueno, éste seguro que sube", y esperaba ansioso a ver si en la portada aparecía el título de mi artículo. Cuando esto sucedía, hombre, pues no os voy a decir que uno orgasmaba porque sería mentira, pero lo podría poner al nivel de ese primer trago de cerveza cuando estás ahogado y empapado en sudor en plena canícula, o ese sentarte en la taza del excusado (obviamente de tu propia casa, no hay nada más enojoso, por lo menos para un servidor, que cagar en casa ajena) con El Jueves en la mano y una moderada pero inaplazable urgencia física. ¿Y el pegote que me tiraba cuando me dirigía con mis eurillos a una de las deslumbrantes tentaciones que, en forma de tienda de vinos, florecen por este Penedés de mis amores? "Me voy a comprar tintorro, que me han pagado unos artículos..." ¡Toma ya, chaval! Eso sí que es subir como la espuma. Desde el 4º premio del Concurso de Redacciones de la Coca-Cola no me sentía tan bien después de escribir algo, y de eso hace más de 30 años. En fin, que se acabó. Vuelvo a mi viejo blog con el rabo entre las piernas. Y ahora pienso en esa vieja coletilla de "tengo una noticia buena y una mala" que ha dado pie a algunos chistes realmente buenos. ¿Lo peor de no poder publicar en Soitu? Pues lo dicho, perder ese subidón literario-adrenalínico que produce someter un texto tuyo para que alguien considere si lo publica o no, la experiencia de intentar elaborar mis artículos de la forma más profesional posible, algo de lo que pudiera estár orgulloso, subiera o no a portada, y qué cojones, lo que ya he dicho, tener la satisfacción de que un tipo que a duras penas se atreve a cambiar una bombilla y se asombra de que la luz se encienda al pulsar el interruptor, se haya podido ganar cuatro chavos haciendo una de las pocas cosas en las que, más o menos, se defiende, esto es, escribiendo. ¿Lo mejor de volver aquí? Bueno, pues que puedo volver a ser yo, soltando lo primero que se me viene a la cabeza, perdiendo pudor a la hora de escribir, quitándome de encima esa inevitable autocensura que tú mismo te impones cuando sabes que alguien más te va a leer (no como en este blog, probablemente uno de los menos visitados en la historia de la Blogosfera). Podré volver a mis chistes privados, a mis exabruptos irracionales, a mi incorrección política, a mis fobias y filias radicales, a mis querencias y odios, a la plasmación escrita de mi trastorno bipolar, en definitiva, a cierta actitud "punk" a la hora de escribir. Cuando escribes algo en un medio profesional, aunque sea una mera "colaboración del lector" se produce una curiosa combinación entre la autocensura que mencionaba antes y el ego personal, que a veces te lleva a eliminar alguna frase, o alguna palabra, por si piensan que soy gilipollas, o facha, o machista, o que definitivamente "se me ha ido la pinza", y a ver si por esta tontería que puedo cambiar por cualquier otra cosa más "suavecita" ni se van a acabar de leer el artículo. Bien, pues todo eso, a partir de ahora, ME LA SUDA COMPLETAMENTE.

Me quedo con la sensación de haber podido demostrar que puedo escribir algún artículo "apañao", documentándome "comme il faut" (y no solamente tirando de Google o Wikipedia, como algún insidioso/a me ha reprochado) y repasando una y otra vez lo escrito (que alguna colleja merecida me he llevado, por ejemplo por publicar un artículo sobre lo mal que escriben los profesionales de los medios de comunicación... y meter yo mismo alguna que otra cagada ortográfica o gramatical) y pulsando a la teclilla de enviar con la sensación de haberles endilgado a los de Soitu algo, como diría mi madre, "en condiciones".

A partir de ahora, pues nada, a lo de siempre, a mis libros, a mis peliculillas, a mis ídolos incomprendidos (le debo una, don Luis) y a mis chorradicas que, a lo sumo, leerá algún amigo (eso es amistad y lo demás son tonterías) o algún despistado que pase por aquí y, tras leer algún post dedicado a la desaparición de los donuts sin envoltorio, o a las películas de zombis, o al trash-pop, o al Trastorno Obsesivo Compulsivo (alguno de mis próximos y apasionantes temas) salga corriendo despavorido.

Nada más, chavales, aquí estoy de nuevo. Lo de Soitu ha estado bien, pero como le escuché a alguien decir una noche que los Dwarves se marcaron un concierto de 2o minutos, "ha sido más corto que una paja sin ganas". Seguiré con atención a algunos de los que han escrito por allí y perderé de vista con alivio a algunos otros, todo hay que decirlo. Por mi parte, vuelvo a mi viejo cubil de "La Muerte Pelá". Ahora toca limpiar un poco, adecentar el chiringuito, volver a colojar los cojines en su lugar, ponerse cómodo... y a seguir con el tema.

Como dijo el amiguete Tarradellas: "Ja sóc aquí!"